martes, 29 de octubre de 2013

Macedonia

La experiencia como concepto… ¿es valiosa? -Preguntó-. Sus ojos se abrieron, el oído invirtió su polaridad, su respiración se hizo tan honda que transminó el espacio vital... ¡After save barato¡ Su interlocutor lo miraba, esperando… Todo lo que vivimos, se marca a fuego en la piel, se guarda en el cofre de plata del último piso, en el mueble de 6.000 cajones y tiramos la llave al… ¿Qué si todo eso es valioso? ¿y los retales, los papeles rotos, los restos, las sobras... dónde van los intentos no logrados, los ensayos-error? Somos como una macedonia de vida, con tropezones insipidos, manjares exquisitos y alguna que otra sorpresa interior. ¿No? Por fin las palabras encontraron el camino de salida, de entre la maraña de pensamientos y contestó... 
Un microrrelato de Maica González Serrano

lunes, 28 de octubre de 2013

Virus

Siempre le gustó un poco de sexo ilegal matutino, pero aquella mañana al salir del burdel pintado de rojo todas las alarmas empezaron a sonar. ”Alerta de Infección”, tronaban,  y mientras aceleraba el paso notó como los transeúntes comenzaban a apartarse con el miedo reflejado en sus caras. No trabajaba en aquel maldito sitio desde que estaba desactualizado.
¿Cómo era posible que se hubieran fijado en él precisamente hoy?
Una barrera roja le cerró el paso, y mientras el ejército de matones vestidos de verde de McAfee le sujetaba, levantó la vista en un último acto de coraje para escuchar el veredicto: “Poner en cuarentena” o “Eliminar”.
Un microrrelato de Pedro José Pedrero Otero.

domingo, 27 de octubre de 2013

Tan próximos, tan lejanos

¿Qué pensar cuando la lejanía nutre nuestra historia? ¿Para qué seguir lanzando los dados hasta que la suerte cante siete? Los domingos al caer la tarde mirarnos y sin remedio sentirnos extraños. Un beso despegado de buenos días para empezar otra semana de calladas horas. El calor de los cuerpos en las noches y el deseo agazapado bajo la cama, dudando aparecer entre las sábanas. -Mañana amor, llegaré tarde-, me dirás sin complacencia; con tu habitual tono áspero y falto de ternura. Ternura, ¿dónde se quedó la ternura de los primeros días?, huyó como huye tu interés por ofrecerte. De tu egoísmo genético viene esta ausencia que se instala sin remedio en nuestros cuerpos como una eterna segunda piel. No volverás a retrasarte, no velaré tu respiración en la noche y no sentiré el frío de tus abrazos porque Mañana amor, estaré lejos.

viernes, 25 de octubre de 2013

Luz en la sombra

Hay momentos en los que te ansío y momentos en los que te siento tan cerca que aún estando inmersa en un mar de multitudes me envuelves haciéndose la nada, el mutismo, un vacío casi inocuo, miro a mi alrededor y sólo estás tú mirándome fijamente a los ojos, es entonces cuando grito en silencio, huyo intentando inútilmente zafarme de ti sin ni tan siquiera dar un paso, mi mente agita en vano todos mis sentidos y cuando, rendida, estoy a punto de caer en tus gélidos brazos el calor de mi gente hace que te diga adiós, hoy también he conseguido vencerte. Lástima de quienes sin anhelarte no logran que te desvanezcas, soledad.

Un microrrelato de Sol Acosta Puertas. 

jueves, 24 de octubre de 2013

El político

Si retornas al punto de partida, si recuerdas por qué has llegado hasta aquí, si te detienes y miras hacia todos los lados, si dejas de correr por correr, si te deshaces de ese afán de ambicionar por ambicionar, si te buscas dentro y encuentras el reflejo de lo que al principio odiabas, sabrás que has fallado. Intentarás coger aíre, querrás frenar pero será tarde. Echarás mano de tu agenda para buscar los amigos de la infancia pero no quedarán más que números que ya no existen, direcciones que no se corresponden con la realidad aunque sí una larga lista de contactos influyentes; nombres sujetos a caras que al igual que tú han vendido su alma, su ideología y sus principios por un buen sillón, un sueldo escandaloso y privilegios inmerecidos. El poder te ha ganado la partida. Estás solo en la cúspide. Has llegado subiendo mientras que los muertos que dejaste te sirvieron de escalera. Estás muerto. Sólo eres fachada. Copia repetida de una aberración.   

martes, 22 de octubre de 2013

La cita de Álvaro


A las siete, justo a las siete de la tarde, cada día, todos los días del mes, Álvaro acudía al lugar de su primera cita con Inés. Era un ritual asumido. Andaba trabajosamente, arrastrando los pies casi sin levantarlos del suelo hasta que llegaba al primer banco del parque. Allí se sentaba y pasado los dos primeros minutos de la hora acordaba miraba el reloj y tras decir, ya se retrasa, jugueteaba con las hojas o cualquier elemento que tuviera cerca a sus pies. Pasados los primeros diez minutos volvía a decir, se retrasa, Inés se retrasa. Volveré mañana. Y, tras interiorizar un fracaso asumido, levantaba su cuerpo alto aunque encorvado por el desgaste óseo y volvía de regreso a casa. ¡Tantos años¡. En su espíritu la idea perenne de no aceptar el no que Inés le dio cuando apenas alcanzaba los veinticinco. Ahora casi cincuenta años más tarde, Álvaro mantenía una nebulosa donde la vida estaba detenida por no afrontar la verdad del desamor. 

domingo, 20 de octubre de 2013

Qué es la eternidad?

"¿Y qué si desapareces antes de tenerlo todo hecho? Nunca se tiene todo hecho. La vida es inacabada. Pero a veces de súbito, algo inesperado, un factor sorpresa fatídico, de golpe te elimina y tu existencia pasa a ser recuerdo. Llegas a ser sólo dependiendo del grado de intensidad con el que te recuerden". Joshep preguntó a su profesor sobre cuál era su parecer acerca de la eternidad y aquel hombre despegado de lo común, le soltó casi una bronca por su pregunta. Como una exhalación se fue del aula y dejó al pobre Joshep con la boca abierta. Aquella soberbia, aquel no querer mezclarse con la plebe le resultó incómodo y excesivo. A disgusto y sin querer pensar más en el incidente, recogió sus cosas y salió apresurado para no perder el bus a casa. Al llegar, un tumulto de gente se agolpaba en círculos hacia algo que no llegaba a ver. Se acercó y tras hacerse hueco vio tendido al enigmático profesor de Filosofía que minutos antes no quiso debatir con él sobre la eternidad. La velocidad de un conductor lo golpeó en seco. Fin de la existencia. Joshep supo que lo recordaría siempre y que el profesor tenía razón sobre su teoría de la eternidad. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Autor acabado


El plazo expiraba. Fin de la tregua para entregar el que debía ser su proyecto definitivo. Agotadas las ideas, menguada su creatividad, soliviantaba su decadencia con alcohol y tabaco; secos tragos de whisky escocés y pitillos caseros de picadura. Las noches y los días tenían el mismo color ocre de las paredes de una habitación en la que apenas entraba la luz natural. Las botellas vacías dispuestas en hileras hacían la vez de metáfora de la sequía mental de un autor acabado. La escena no tenía continuidad. A partir de ahí, la única salida era vivir la vida de otra persona. Sufrir las desventuras, anhelos, suertes o desdichas de un protagonista anónimo. Fingió durante días ser un mendigo; un desecho del sistema y a poco, se perdió en un laberinto de desdén en el que se ahogó. 

Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Junto al almendro

Siempre le gustó despertar observando su almendro desde la ventana, crecieron juntos, compartieron días eternos de júbilo y risas y su almendro lo celebraba haciendo brotar infinitas flores blancas y rosáceas en primavera, también compartieron pesares, dolor y amarguras y sobrevivieron a las frías heladas del invierno. Ahora está allí, quieto, mirando el almendro desde su ventana, ya no puede correr a su alrededor y sabe que, quizá, besará la tierra antes que él, malditos excesos, maldita noche de helada de invierno que lo dejó paralizado para siempre…!!!

Dedicado a todos aquellos que entran en el mundo oscuro y pérfido de los excesos, sin pensar que la primavera llegará y no podrán compartir más días de júbilo junto al almendro.

Un microrrelato de Sol Acosta Puertas.

viernes, 11 de octubre de 2013

Vuelta al origen, versión II: Nunca te olvidaré

Cuando por fin llegó a la habitación 271 se despojó de sus miedos y el agua clara y fresca de la ducha hizo que renaciera una vez más, apenas hubo alcanzado la toalla para enfundársela sobre su cuerpo sonó un triple “toc” en la puerta, sí, era él, Ángel, su ángel de las 5 en punto, aquel que hacía que las horas de las mañanas de los miércoles pasaran lentas y tediosas, al ver su rostro supo que los ángeles sólo vienen a la tierra de visita. Nunca te olvidaré!!! Dijo, y sus ojos se humedecieron  mientras veía alejarse un mundo de ilusiones por el frío y desnudo pasillo de la planta 2ª del hotel…

Un microrrelato de Sol Acosta Puertas.

jueves, 10 de octubre de 2013

El niño y el rápido de media noche

El tren pasaba a la velocidad acostumbrada mientras desde la casa alejada, el niño despedía aquel caballo veloz y metálico que se perdía sin remedio tras la boca oscura del túnel. La monotonía de ese paisaje eterno era roto por el moderado ruido de los trenes modernos. No había más que el trazado ferroviario, el campo sembrado a ambas vías y en el altozano la casa labriega para romper la inevitable regularidad del espacio. Metódicos, puntuales y cotidianos los trenes sacudían, una a una las hojas del calendario para testificar el crecimiento de un niño que una mañana de espesa niebla, cuando su estatura no le permitía atravesar la puerta sin agachar la cabeza, no pudo soportar la carencia de esa visión acostumbrada; el tren, esa máquina perfecta desfilando al fin ante sus ojos. Ayudado con una linterna de potente foco de luz, con paso decidido avanzó, oía su vehemente jalar y la bocina retumbar en su corazón. Próximo a la boca del túnel el abrigo de bruma espesa lo empujó hacia la cabina y a partir de ahí, viaja sin descanso en el rápido de media noche.
Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero

miércoles, 9 de octubre de 2013

Pesadillas (I)

Nadie del otro lado de la calle parecía querer ayudarle. Corría y corría arqueando la espalda para evitar, sólo por milímetros cada vez, que los cuernos del animal se clavaran en su columna vertebral. Gritaba con el pecho ardiendo por el esfuerzo mientras las caras pálidas de la acera de enfrente miraban y señalaban sin hacer nada. Cuando las piernas empezaban a fallarle vislumbró con nausea el final de la calle sólo unos metros por delante. Iluminada apenas por una tenue luz parpadeante, no sabía cómo afrontaría aquel giro sin caer al suelo y sin que el torbellino enfurecido que le perseguía le devorara al fin. Pensó también en la futilidad del esfuerzo. Probablemente más allá de la esquina sólo habría una nueva calle llena de gente indolente del otro lado. 
Un microrrelato de Pedro José Pedrero Otero. 

martes, 8 de octubre de 2013

Dormida

Mamá no te preocupes, yo callaré a la hermana, ya soy mayor tengo ocho años.
Mamá no te levantes, tengo a la hermana cogida de la mano y ha dejado de llorar, se ha dormido, estará cansada.
Mirando mi vestido veo que se ha manchado, ya me lo lavarás, ¿verdad mamá?.
¿Mamá?, ¿mamá?, ¿también te has dormido?, no te preocupes yo esperaré a que lleguen, no estoy cansada, soy mayor tengo ocho años.

Dedicado a todas las víctimas de catástrofes. 


Un microrrelato de Ismael Antúnez Mellado.

domingo, 6 de octubre de 2013

Vuelta al origen: ser

Cuando por fin llegó a la habitación 271 se despojó de sus miedos y el agua clara y fresca de la ducha hizo que renaciera una vez más. Hacía tiempo que no visitaba la pequeña aldea de costa que lo vio nacer y después de un largo y azaroso viaje de vuelos y carreteras secundarias, por fin, desde la terraza, el mar le daba la bienvenida con fuerte viento de Levante. Madrugaría, sentenció. Recorrería las estrechas calles del barrio de pescadores para rescatar recuerdos de la infancia y subir a la barca de Tomás. Pescarían, reirían, hablarían de sus vidas y de la distancia.y Beberían vino para celebrar la reunión. En todos esos años, más de una década, Luis no había dejado ni un día de pensar en Tomás, en los sabores, colores, aires, amanecer y atardeceres de su pequeña isla. Mañana haría suyo el origen de su identidad. Miraría al horizonte y al otear la Bahía de Tánger, pensaría para sí. Vuelvo, soy. 

Un microrrelato de Sol Acosta y Ana Muñoz. 

sábado, 5 de octubre de 2013

Una vida por hacer

Carretera desierta de abulia y de kilómetros infinitos. A ambos lado, la nada de una tierra yerma y en las señales un destino a ninguna parte. La huida tenía nombre de ciudad, Pimiango: un lugar en el mundo donde volver a empezar. Un sueño por construir y un pasado que olvidar. Las maletas de su moto sólo portaban una muda limpia, un par de botas, un álbum de fotos familiar y un saco lleno de miedos cerrados con el candado del adiós. Repostar de nuevo el déposito y llenar el espíritu de ilusión. Tomar las gafas de la esperanza para vivir con otra identidad. Atrás, quedó la piel, el olor y el recio rostro de Juan que ahora amanecía como Esther con toda una vida por hacer.
Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero

viernes, 4 de octubre de 2013

Muñeco de madera


Cuando conocí al muñeco de madera quedé deslumbrada ante él, tenía una capa perfecta de barniz, un barniz cegador que lo convertía en un muñeco exultante, contagiaba optimismo y alegría, era inevitable pensar en cogerlo de la mano y vivir mil aventuras con él. Saltamos entre las nubes y casi llegamos a tocar una gran bola anaranjada pero, sin darnos cuenta, esa gran bola hizo que el barniz fuese desprendiéndose del exultante muñeco de madera, bajamos a toda prisa pero las nubes descargaron sus lágrimas sobre nosotros y mi querido muñeco reluciente se volvió lánguido y oscuro… Nunca más quise otro muñeco de madera.


Un microrrelato de Sol Acosta Puertas. 

Un dragón tras mi ventana

Una vez intenté luchar contra un dragón, este inmenso animal me dio un zarpazo con su cola y quedé herida. En meses me cobijé en el silencio, tuve miedo y cerré mi corazón bajo llave. El dragón vencía. Pero, me puse a ello y recuperé mi tono vital. La luz entró de nuevo tras mi ventana, sin saber por qué, surgí con fuerzas de mi abismo y no temí a la amenaza del más fuerte. Ahora cada día salgo de mi guarida y planto cara al drástico dragón, sorteo sus fauces y estudio sus flaquezas. ¿Lo venceré?, puede que sí, puede que no. Mi objetivo es no dejarme amedrentar por dragones de barro.
Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero

Así comenzábamos

Un dragón tras mi ventana

Una vez intenté luchar contra un dragón, este inmenso animal me dio un zarpazo con su cola y quedé herida. En meses me cobijé en el silen...