viernes, 4 de octubre de 2013

Un dragón tras mi ventana

Una vez intenté luchar contra un dragón, este inmenso animal me dio un zarpazo con su cola y quedé herida. En meses me cobijé en el silencio, tuve miedo y cerré mi corazón bajo llave. El dragón vencía. Pero, me puse a ello y recuperé mi tono vital. La luz entró de nuevo tras mi ventana, sin saber por qué, surgí con fuerzas de mi abismo y no temí a la amenaza del más fuerte. Ahora cada día salgo de mi guarida y planto cara al drástico dragón, sorteo sus fauces y estudio sus flaquezas. ¿Lo venceré?, puede que sí, puede que no. Mi objetivo es no dejarme amedrentar por dragones de barro.
Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero

1 comentario:

  1. Los dragones de barro sólo pueden amedrentar mientras que la lluvia no los convierte en lodo...

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Así comenzábamos

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