martes, 18 de marzo de 2014

inJusticia Universal

La suciedad avanzaba sin remedio. Los días estaban teñidos de decadencia. A la espera le faltaba ilusión. Cansancio y un estar desesperado era el signo de los tiempos. Los ricos crecían en su opulencia repartiendo miserias entre los cada vez más pobres. La mirada del pequeño Andrés hizo llorar a su padre. La dignidad se la comió el miedo y el miedo era el alimento que día a día los nutría en ese desierto de humanidad vencida.  

domingo, 2 de marzo de 2014

In memoriam

Por un amigo;
Él era un gran tertuliador, ocurrente hasta el extremo, con una increíble capacidad para hacer grandes los detalles mas insignificantes y elevarlos a la categoría de relevantes. Con su pose de señorito sevillano 'de toda la vida', escondía en su mochila todo un repertorio de dichos populares y saberes ancestrales aprehendidos en su dilatada carrera vital.

Recuerdo vívidamente, y esa conversación me inspira estas lineas, un día en el que se revelaba contra el uso y abuso de la palabra "tolerancia", cómo muchos la enarbolaban como bandera, sin saber siquiera su significado real y comparándolos a los de misa diaria y palmadas en el pecho… pero a la hora de ayudar al prójimo próximo se escabullen y cruzan de acera agachando la cabeza...


Por ti y por todos los que pasaron por mi vida dejando huella, gracias.
De Maica González Serrano.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Jamás te daré una segunda oportunidad

Cuando el amor es de verdad, no importa el sexo, el color del pelo ni las arrugas del alma de quien te enamoras. Sentados en la terraza del Café Central, Luis, cogidas las manos de la persona a la que juró amor eterno hacía más de dos décadas, confesaba que su amor por ella había dejado de ser de verdad. Tal vez la rutina, la previsible compañía, el tedioso entendimiento... Quizás, saberlo todo ya el uno del otro. Ahora, Esther, -continuó explicando Luis-, no puedo respirar cuando me cruzo con ella, me da vértigo rozar su cuerpo al coincidir en el ascensor, percibo su olor y la sonrisa cambia mi cara de amargado profesor, he perdido la cabeza, concluyó. Y se hizo un tiempo de silencio. Esther retiró sus manos de las de su compañero, tragó hondas lágrimas que querían aparecer y dijo: Jamás te daré una segunda oportunidad. Así, se fue, dejando un latente desasosiego.   

martes, 18 de febrero de 2014

Exiliados

La tristeza se instaló en los moradores. Habitaban un espacio de miedo y vacío, donde la escasez era la palabra-contraseña. Miles de kilómetros, montañas y un desierto regado de lágrimas quedaron atrás. Ahora el campo de refugiado es un limbo permanente en el que sobrevivir; un triste método de vida. 

miércoles, 5 de febrero de 2014

El jefe

El silencio quedó roto por el aguacero. El viento sopló durante toda la noche como si quisiera solidarizarse con su rabia. Dormir, lo que se dice dormir no iba a ser posible y las vueltas de un lado al otro de la cama acabaría por dejarla rendida cuando la oscuridad es vencida por la primera luz de la mañana. Noticias de las ocho sonando a modo de despertador y un alarido de angustia retumbó en la habitación. Hay que levantarse, no hay otra. Ducha templada, café amargo y buscar en la calle una razón para seguir. El coche, un turismo corriente, no la boicoteó y arrancó a la primera. Ahora adentrarse en la selva de la autovía, soportar el caos del tráfico para llegar a la oficina y sufrir de frente al grasiento de su jefe; un enchufado sin escrúpulos que no desaprovechaba ningún resquicio para insinuarse e intentar manosear su esbelto cuerpo de mujer. A la mínima lo denuncio, sentenció. Encendió el ordenador y al instante sintió sobre su hombro el aliento cargado de la bestia. 

viernes, 31 de enero de 2014

El pianista

A pesar de las prisas, no llegó a tiempo de coger el tren. De nada sirvió invitar al taxista a sobrepasar los límites de velocidad a cambio de una buena propina. Bajó las escaleras mecánicas de la estación y el tren se perdía en la distancia. Era el signo de su vida, su sello, su carácter; llegar tarde a todos sitios. Se retrasó incluso en su cita con la vida puesto que nació diez días después de la fecha prevista. No vio nacer a su hija por causas de los minutos que por descuidos, encuentros y azares hicieron que perdiera un avión de regreso a casa después de una dura semana de negociaciones con la central de su empresa. Faltaban horas para la salida de un nuevo AVE y de repente pensó, se acabaron las horas, los plazos, los tiempos, las citas, el deambular por aeropuertos y estaciones y las cansinas llamadas. Se aflojó la corbata, se quitó la chaqueta pidió un gin tonic en la cafetería más próxima, cogió el periódico y retomó su costumbre de empezar a leer de atrás hacia adelante, de la última página al principio. Encontró aquel anuncio. "Se busca pianista para club nocturno". Y, cambio su vida. 
Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero.

domingo, 19 de enero de 2014

Ángel

¿Qué sientes dentro de esa cabecita tuya de hermoso y brillante cabello castaño? ¿Qué ves con esos ojazos de profunda felicidad callada? ¿Oyes el sonido de los coches al pasar una y otra vez por esta céntrica calle? Detrás de tu risa, de tu silencio, estoy seguro que hay paz; una paz inmensa. Creces y avanzas lento tras duras sesiones de terapias y se agrandan tus manitas y tus hermosos pies. Yo vigilo cada centímetro nuevo de tu cuerpo y me dedico a mirarte en tus plácidos sueños. Siempre me digo, éste ángel ¿entenderá mis largas charlas, los razonamientos que hago ante sus oídos? No sé, no sé... Lo único que sé, es que llenas mi vida con esta divina presencia y que siempre, hermano, siempre me tendrás a tu lado; que yo seré tus ojos, tus piernas, tus manos y tu corazón cuando te haga falta. 

Dedicado a quienes viven en un mundo distinto al nuestro y a sus entregados cuidadores.

Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero.

miércoles, 15 de enero de 2014

Esperanza

La resistencia se hace fuerte, atrincherada en cloacas pestilentes. Sabía a ciencia cierta que aquel hombre era la encarnación de la mentira, el espíritu de un ocaso negro e incierto, donde cada uno de sus poros ardían rebosantes de ingratitud. Sumisión y derrota son ahora sus directrices, acompañado de un largo etcétera de desdichas, ecos y derrumbes. Una vez instalado en la más absoluta de las soledades, en la cúspide de la estulticia, amparado por la masa inmisericorde y desagradecida emprendió su cometido y envolvió la esperanza ya muy débil, raquítica y herida de muerte, sepultada para siempre entre las tinieblas y ahora más que nunca invocamos a lo más profundo del ser, donde alguna vez germinó la semilla incipiente de un proyecto de alma. Que desde allí alcance la lucidez casi irreverente de devolvernos la confianza por fin y de una vez dote de significado coherente y veraz a la esperanza.
Un microrrelato de Maica Conzález Serrano

miércoles, 8 de enero de 2014

La conquista del paraíso?

Caminando llegó por un sendero estrecho a una inmensa llanura, ¿desolada?, ¿infinita?, tal vez sencilla pero poco estimulante, pensó. La tarde caía y brillaban las primeras estrellas que le acompañarían en una noche de desvelo a cielo descubierto. Sin más mapas ni coordenadas que el instinto, caminar tantos días y tantas noches tendría que deparar un resultado de éxito. Lo que no sabía era que a pesar de las advertencias, a pesar del nebuloso sueño de la conquista del paraíso, se toparía, sin remedio, antes de llegar a la nueva tierra prometida, con miles de metros de alambradas, adornadas de un modo macabro con hirientes y degradantes cuchillas donde dentellarse la piel, era sí o sí, un trámite a cumplir. ¡El precio del progreso!, suspiró. Lo intentaré cuando el miedo remita y el corazón palpite lento.

Un microrrelato de Ana Muñoz Cubero.

Así comenzábamos

Un dragón tras mi ventana

Una vez intenté luchar contra un dragón, este inmenso animal me dio un zarpazo con su cola y quedé herida. En meses me cobijé en el silen...