martes, 27 de septiembre de 2016

lunes, 26 de septiembre de 2016

El impostor

No sé si soy pesimista o realista Doctor. El caso es que siempre veo la botella medio vacía. Repaso una a una las cosas buenas, hago listas con todo aquello que me conforta, repaso paisajes y vivencias que han llenado mi bagaje vital y claramente arroja un saldo positivo. Pero, cada mañana siento que estoy viviendo una vida que no es la mía. Me invade un pensamiento extraño y creo que soy una especie de impostor. Miro a mis hijos, a mi esposa, analizo la casa, recuento mi ropa, mis libros y en mi interior, una sospecha me indica que pertenecen a otra persona. ¿Qué puedo hacer Doctor? Pausadamente como si nada hubiere pasado, el señor Jacob, extendió un posit color malva. La receta dejaba leer: viaje, salga en su busca y encuéntrese. 

viernes, 23 de septiembre de 2016

Compañeras

Una piedra en el camino...

jueves, 22 de septiembre de 2016

El regalo de Raquel

De repente se topó con sus casi sesenta años y una basta carpeta de proyectos inacabados o por empezar. El frío cristal del espejo se enfrentó a él ofreciéndole un cara cansada, ajadada pero con restos de su característico atractivo, ese que le facilitó inolvidables tarde de éxito y experiencias únicas en más malas que buenas compañía. Ahora la desgana, la hojarasca de lo cotidiano y el saber que había consumido más de la mitad de su vida habían desplazado su innata pasión a un cansino dejar estar, dejar hacer. El teléfono vibró insistentemente hasta caer al suelo y fue entonces cuando lo cogió. -Papá te necesito-, fin del mensaje. Después de conducir toda la noche aquel abrazo y la mirada sincera de su hija, le obligaron a continuar. Amanecía y Raquel le regalaba su identidad. A partir de aquí era más fácil reconstruirse.  

martes, 20 de septiembre de 2016

Centrifugado de mar

Elíptica de agua y viento al Sur.

lunes, 19 de septiembre de 2016

El tigre me dejó cruzar

En el silencio, mis gritos hicieron despertar a la casa que dormía con sus crujidos de costumbre. Intentaba zafarme de aquella pegajosa masa que no sabría decir si era crema, pasta de chicle o mezcla espesa de rara plastilina. Escasos minutos antes yo me había cruzado con un hermoso, silencioso y pensativo tigre en plena calle. Solitariamente él caminaba no sé hacia qué lugar y yo transitaba por una peligrosa y oscura calle imaginaria. En ese cruce mi miedo se hizo templanza y a la mirada del tigre le respondió mi esquiva, temerosa y trémula forma de andar hacia adelante; pero lo peor fue llegar ante la puerta de la casa de mi infancia y luchar para derribar aquellos muros de magma impenetrable. Entonces la llamada a mi madre y mis quejidos cuajados de sollozos y agonía despertaron a mis hijos que soñaban plácidamente.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Gigantes dormidos


Y arañas con tus aspas el cabello de las nubes.

















Así comenzábamos

Un dragón tras mi ventana

Una vez intenté luchar contra un dragón, este inmenso animal me dio un zarpazo con su cola y quedé herida. En meses me cobijé en el silen...