martes, 30 de mayo de 2017

Tres Microcuentos

Imagen de reloj que ilustra microcuentos.
El espejismo
Caminaba mientras la sed crecía. Sus pies, se fundían con el desierto de asfalto mientras que con sus labios intentaba libar el espejismo. 

Adiós
Suena el bolero. Bailas sobre mi espalda y tras la ventana ves los barcos llegar al puerto pero el reloj ya marca el adiós. 

Sin historia
Las letras escapaban como mariposas en primavera y en su estómago el cuerpo del personaje arañaba por ser historia.

jueves, 25 de mayo de 2017

La nieta obediente

Hendidura en el tronco de un árbol.
Una boca enorme se abrió en el erecto tronco de aquel árbol mágico. Fue de repente, cuando ella avanzaba camino a casa de su abuelita para llevarle la legendaria cestita solicitada. De la profunda cavidad salió una voz. Acércate niña. Ven y muéstrame qué llevas en esa cestita. Oyó la pequeña. 
Entonces quiso correr pero un viento extraño la despistó e hizo que el canastito de mimbre cayera al suelo. Desparramados por la tierra ocre quedaron los objetos que iban en el interior del cesto; un cargador de móvil, un paquete de tabaco y una mediana petaca de metal. De modo que la chica no portaba ni miel, ni pieza de fruta, ni pastel de chocolate. Cuidadosamente pero con miedo, la jovencita recogió aquellos extraños cachivaches y los introdujo en el lugar de donde no tenían que haber salido. 
Y el árbol volvió a hablar para pedir algo. Óyeme, tengo mucha sed hace tiempo que no llueve así que debes coger esa botellita plateada que llevas en tu capachito y verterla por este hueco redondo que aquí ves. 
La nieta obediente vertió el transparente líquido en la gran hendidura que había casi a la mitad del tronco, no sin antes subirse en las raíces del árbol para poder alcanzar el enorme y tenebroso círculo del que provenía el mensaje. Pasado pocos segundos, nuevamente el extraño tronco animado habló para decirle a la niña: Nena, la próxima vez que no sea vodka, haz saber a tu abuelita que yo prefiero la ginebra, ginebra inglesa y bien seca. 

Oswaldo&Lucho Dectectives

No hay nada como un buen paseo para aclarar las ideas y desatascar el fango mental que anega la psique, pensó Oswaldo. Su mesa escritorio estaba repleta de documentos, carpetas y papelitos con anotaciones de todos los colores. Las estanterías que acompañaban la estancia también reflejaban el caótico orden de aquel viejo detective empleado casi en un noventa por ciento en detectar fraudes y engaños a grandes compañías de seguro.

Atento a cualquier movimiento del viejo, en un rincón de la habitación descansaba un longevo mastín que artrítico y lento había perdido con el peso de los años, el interés por olfatear cualquier incidencia repentina. Pero que, tan sólo con el movimiento de sus nostálgicos ojos perrunos, hacía saber al investigador si iba por buen camino o lo contrario.

martes, 23 de mayo de 2017

3Haikus

imagen para Haiku

I
Este gordo sol
busca en la nevera
frescor tardío.

II
Ahora noche,
negativo del día,
llueve estrellas.

III
Alba temprana
irrumpe y aclara
la negra noche

martes, 16 de mayo de 2017

El agricultor del mar

Microcuento sobre faros y fareros.

El azul verdoso de las aguas oceánicas se le asemejaba a los campos llanos de su tierra. Pero no sentía nostalgia ni sensación de desconexión con su lugar de nacimiento. Desde muy pequeño la extrema y obligada relación con la tierra le asfixiaba. Preparar la tierra, esparcir semillas y cultivar las cosechas le resultaba un proceso tan tedioso que al sumar años su odio a la agricultura creció.

Su padre por contra, veneraba cual Romeo impenitente la extensión heredada. De la tierra procedemos, a la tierra volveremos y a ella debemos lo que somos, sentenciaba el viejo cosechador cuando advertía la desesperación de su hijo ante la ingente tarea de recolectar la siembra. Con rumiada obediencia, Ginés, tachaba días en el calendario esperando dejar atrás la armonía callada de aquellas hectáreas.

domingo, 14 de mayo de 2017

Todo lo ve

Imagen de rostro mitológico en cerámica de la Plaza de España en Sevilla.
Esos ojos que todo lo ven, obligan a que su boca vomite un silencio eterno.

jueves, 11 de mayo de 2017

Micros, micros

Al despertar los párpados le pesaban y es que, durante la noche soñó a plomo con que rasgaba la densa venda de la justicia.

Fue tan humilde, tan prudente que no quiso firmar sus Obras Completas. En su lápida consta: aquí yace El Anónimo. 

Sin miedo hizo de diana humana cada noche pero cuando a su fiel tirador de cuchillos le detectaron Parkinson, huyó sin tregua. 

Su carrera fue meteórica de presidente de juventudes llegó a coronar la cúspide de su partido. Pero... hoy reside entre rejas.

El niño dejó de querer las caricias de la madre. Día a día oía sus mismas consignas pero de noche soñaba con las manos de Eva.

Los personajes instalados en su cabeza trituraban sin piedad sus pensamientos. Lavó su pelo pero eran huéspedes infinitos.

Obsesionado por el tiempo y su elasticidad logró zambullirse en el gran reloj de arena y en segundos una espiral se lo tragó. 

¿Papá, puedo tener una estrella? Su padre lo miró con inusitada ternura. Ya la tienes hijo, mamá actúa cada noche para ti.

Estaba de siesta en la tarde. Sonó el timbre, abrió y se dio de bruces con su cara. Era su yo que se había escapado del sueño.


Microrrelatos participantes en El IV Certamen de Tuitrelatos de Hortanoticias. #tuitrelatoHN

domingo, 7 de mayo de 2017

The domestic friend

Él tomaba su acostumbrada taza de café sentado en la mesa de la cocina mientras que ella leía el periódico. Él se perdía en sus vacilaciones como de costumbre y ella iba comentándole, en vano, lo más importante de la actualidad a la vez que enjuiciaba este loco mundo. Antes de llegar al último sorbo del café, Andrés rompió su habitual silencio diciendo: Querida, ¿qué vas a querer por nuestro aniversario? Ella, mujer nada consumista y aburrida de regalos inútiles, contestó: Para qué más regalo que tu incondicional amor. Ya no caben más figuritas en el mueble del salón, puedo vender pañuelos y bufandas, no utilizo las joyas por miedo a los vándalos y ya sabes que cada mes me compro un nuevo libro. Nada, no nos hace falta ningún regalo.

Así quedó el tema hasta que tras el almuerzo cuando ambos veían su telenovela preferida en el primer bloque de publicidad Sara se mostró entusiasmada ante el anuncio de un robot androide. The domestic friend era el nombre del producto. A su larga lista de positivas características había que añadir que estaba perfectamente programado no sólo para ejecutar casi a la perfección las faenas de la casa sino que además podía efectuar habilidosas funciones de fiel acompañante.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Sonidos



El viento de Levante despeina el bosque.
Afanosamente componen melodías en cráteres de alquiler.
Del suelo al vuelo.
La soledad en el camino.
Los pasos hallados.
Rumor de mar, cuando es de río. Amapolas que gritan.

Así comenzábamos

Un dragón tras mi ventana

Una vez intenté luchar contra un dragón, este inmenso animal me dio un zarpazo con su cola y quedé herida. En meses me cobijé en el silen...